- Sam... -dijo disimuladamente pensando que no la escuchaba... - Volví a bajar la mirada. Lo había adivinado sin haberle dicho nada. -
- Así que es Sam! Que te ha hecho ahora!
- Nada! - le grité – No me ha hecho nada. No tengo ganas de hablar. Déjalo...
- Cómo quieres que lo deje! La útima vez te dejo tirada, recuerdas? Estuviste más de un mes con depresión por su culpa, así que no me vengas ahora de que no és nada! - Tenía razón, mucha razón...-
- Lo siento pero es que no quiero que te enfades con él otra vez...
- Cómo quieres que me enfade con él Ade...? Ni siquiera lo conozco! Solo hablas y hablas de él. Me alegro de que te haga feliz vale? Pero no puede seguir marchándose así como quien no quiere la cosa. Hay gente que se preocupa por él!
- Y que te crees, que no lo sabe? - Esta vez le grité tan fuerte que me sentí dolida hasta yo.-
- No puedo entender como lo defiendes tanto...
- Por que le quiero Rachel, entiéndelo!
-Pues claro que lo entiendo cariño. - relajo la voz hasta tal punto que pareció dulce, un tono cariñoso y amable, de esos que te pueden hasta hacer cambiar de opción en un momento dudoso. - Sólo quiero que me cuentes lo que ocurre, quiero ayudarte.
-Lo sé. Y lo siento mucho! - rompí a llorar y me abalancé sobre ella apoyando mi cabeza sobre su hombro -
-Tranquila, vamos. Cuéntame si quieres, sabes que me tienes aquí para lo que quieras. - levanté la mirada para verle esos ojos verdes suyos, y asentí con la cabeza.
Volvimos a casa, juntas. Ya eran más de las doce de la noche, estaba muy cansada, pero aun así saqué fuerzas para contárselo todo.
“ Hace un año, el 17 de septiembre, después de acompañarte a tu audición en Brooklin, pasé por Prospect Park para pasear un poco, y así pasar el rato mientras esperaba tu llamada para volver a casa. Eran las cinco treinta y cinco de la tarde, yo paseaba tranquilamente por el parque, bueno, iba un poco pensando en lo mio, cuando de pronto me tropecé con un chico. Alto, de unos ciento setenta centímetros, musculoso y de una tez morena y brillante. Sus ojos. Los más hermosos que había visto nunca. Después de los tuyos claro! - Rachel empezó a reírse para luego exigirme que siguiera- Esos ojos hechizaban a cualquiera que lo mirara, seguro!
- Perdona – me dijo cariñosamente -
- No, tranquilo. Iba un poco despistada... - Bajé la cabeza avergonzada, ya que había sido yo la que no miraba por donde pisaba -
- Te has hecho daño? Ha-ay a-algo que pueda ha-hacer por ti? Lo-lo siento de-de verdad. - Empezó a tropezarse con las palabras mientras se disculpaba, no se por que lo hacía si no había pasado nada, solo nos habíamos tropezado uno con el otro, pero no había para tanto. -
- No enserio, estoy bien. No te preocupes. - Intenté que no se echara tanto las culpas, no había sido nada.
De pronto empezó todo.
- Puedo invitarte a algo? - bajó los ojos avergonzado y luego siguió con su invitación. - me gustaría invitarte a algo de veras, a sido muy grosero por mi parte no mirar al frente para no chocar contigo... lo siento -
Después de varios segundos disculpándose, acepté. Cómo podía negarme a una propuesta de un chico tan... dulce! Aunque eso no era lo que realmente me importaba, solamente acepté porque era guapo... - me eché a reír, tan exageradamente que se me fue el sueño de golpe -
Me llevó a la calle Westbury Ct. repleta de Cafeterías y tiendas, realmente alucinante. Nunca había estado por aquel lugar. Estaba a una o dos calles del parque, así que no nos llevó mucho tiempo llegar. Entramos en Charlot's Café dónde me invitó a un zumo. Un poco patético por mi parte, pero ya había merendado minutos antes. Estuvimos hablando durante un buen rato. Pero, recuerdo que solo hablamos de mi... dónde había estudiado, de dónde era... Hasta que me llamaste. Le pedí disculpas por tener que ausentarme, pero él no dudó en pedirme una cita. Quería que volviera a Prospect Park al día siguiente sobre la misma hora, donde seguiríamos nuestra pequeña conversación. Me lo pidió avergonzado, aunque no se le notaba en la voz, sino en sus mejillas que estaban un poco rojizas, y también porque sus manos estaban temblando...
Al día siguiente no dudé en presentarme allí de nuevo. Así que cogí el coche y me planté en Prospect Park hacia las cinco y media. Y “tachán”! El estaba ahí, sentado en un banco. Recuerdo perfectamente lo que llevaba puesto. Unos vaqueros azul marino, y un polo azul que hacia conjunto con los pantalones. Realmente encantador. Parecía sacado de un cuento de hadas. Princesas Disney... cualquier cosa de niños... todo aquello me parecía sumamente asombroso. Como me podía haber enamorado en tan solo un dia. Nunca antes había tenido una cita, ni un novio, ni siquiera un simple amigo, nada relacionado con el amor, ni chicos... Pero también me parecía estúpida la forma en que nos habíamos conocido, como llegamos a relacionarnos en aquel café. Parecía que nos conociéramos de toda la vida. La forma en que hablábamos, la confianza del uno y el otro. Estúpido pero a la vez maravilloso.
Me dispuse a acercarme a él, pero fue estraño. Él ya estaba a mi lado. Con una sonrisa reluciente en la boca. Saludándome con un beso en la mejilla. Me asusté.
- Lo siento, te he asustado? Me pensaba que me habías visto! - Ya empezaba otra vez... -
- No, no pasa nada, iba despistada. No empieces otra vez ha echarte las culpas por favor. Estoy bien, de veras. - mi voz parecía calmarle. Le sonreí y le devolví el beso. -
-De acuerdo.
-Bien. - No sabíamos que decir. Yo estaba un poco nerviosa ante la mirada de sus ojos. -
-Quieres que vayamos a dar una vuelta por el parque mientras hablamos? Ayer me dejaste a medias sobre la historia de tu vida – se rió, y yo con él. Me sentía realmente estúpida ya que no había dicho nada gracioso. Si. Me estaba empezando a enamorar...
-Claro, como quieras. Me he preparado un monologo nuevo para esta tarde. - él no estaba dispuesto ha hablar asi que tuvo que prepararme algo para poder entretenerle. -
Estuvimos más de una hora caminando por el parque. No me pareció pesado, y a él no parecía importarle caminar tanto. Nos sentamos al lado del lago, dónde segui con el monólogo. Pero sólo durante unos diez minutos. Me interrumpió.
- Te importaría que quedáramos mañana? Lo siento pero debo irme – me dijo preocupado.
- Te veo mañana preciosa. - me susurró al odio, y luego me besó en la mejilla.
- Pasa algo? - le dije pensando que tal vez había sido un poco pesada contándole mi vida. Normal por eso quería irse. Seguro...-
- No, claro que no. Es que se esta haciendo tarde y tengo que ir a cuidar de mi hermano. - se excusó.
- Claro, no pasa nada. Mañana a la misma hora. - le dediqué una sonrisa, y él me imitó. De repente, me cogió de la cintura, me empujó hacia él y me abrazó. Pudiendo sentir el latido de su corazón cerca de mi pecho.
- Te veo mañana preciosa. - me susurró al odio, y luego me besó en la mejilla.
Me puse totalmente colorada. Lo sentí hasta yo. Me entraron unos calores por el cuerpo que me empecé a marear. Pero hice como si nada, y me despedí de él.
Estuvimos viéndonos todos los dias. Cada día me lo pasaba mejor con él. Se me pasaba el tiempo volando a su lado. Sólo nos veíamos hasta las siete menos cuarto más o menos. Cuando el me decía que debía irse para cuidar de su hermano, que era la hora en que se despertaba del sueño. Nunca le pregunté de que sueño. Debía contármelo él. No puse más hincapié en mi cabeza sobre eso, esperaría hasta que él quisiera explicármelo.
- Claro, ahora entiendo porque tenía que venirme yo sola de la audición. Porque tu estabas con él! - La voz de Rachel sonó muy molesta. Como si le hubiera hecho daño no contarle porque nunca más había ido a esperarla. -
- Lo siento! No quería contártelo para que no te sintieras mal o apartada...
- Ade, tranquila. Estaba de broma. No me importa en absoluto que estuvieras con él, mientras te hiciera feliz...
- Si, si que me hizo feliz... Pero...
- Pero...? - me preguntó Rachel preocupada -
- Lo siento! No quería contártelo para que no te sintieras mal o apartada...
- Ade, tranquila. Estaba de broma. No me importa en absoluto que estuvieras con él, mientras te hiciera feliz...
- Si, si que me hizo feliz... Pero...
- Pero...? - me preguntó Rachel preocupada -
- El 27 de noviembre no apareció. -
5 comentarios:
Ehhh, va bien la historia! Ya quiero saber cómo sigue =) Es entretenida y romántica... Nos seguimos leyendo, cuidate mucho!
Que bonito! me encanta el primer encuentro... y me gusta todavía más la descripción de la mirada y que se trabe en las frases... estoy deseando ver la 4ª parte para saber más del hermano, de por qué no apareció y, sobre todo, de por qué Rachel le tiene, no manía, pero sí enfilado... ¿qué habrá hecho? 1 besico y gracias por escribir historias para nosotr@s
tres partes de la historia que han recompuesto en mi memoria circunstancias parecidas, me agrada leerte
Gracias a tod@s por leerme, me encanta compratir mis hitorias con todos vosotr@s.
martitaaa por fin !! estoy super intrigada asi que ya puedes darte prisa con la siguiente parte y no dejarnos mucho tiempo en ascuas eh..
Un besote wapa!!!
Publicar un comentario en la entrada