Tal vez este sea el final del recuerdo de todo un año, pero siempre seguirá aquí, conmigo. Una vez entendido todo, la quiero más que nunca, y a él, por supuesto. Las dos personas que lucharon por sus vidas para mantenerme a salvo. No es que estuviera en peligro, pero querían asegurarse de que alguna de las dos estuviera conmigo el resto de mi vida. Vigilándome, resguardándome del dolor, el sufrimiento. Tener a alguien a mi lado en ese momento era lo más importante para mi. Iba a estar sola de ese mismo instante hacia delante. Por eso intentaron que por lo menos uno, pudiera volver. Todo os va a sonar extraño, raro, tal vez muy fantástico… per fue verdad. Posiblemente no os lo creáis pero pensar que yo tampoco me lo creí en el momento. Tardé como semanas, meses en darme cuenta de lo que de verdad había ocurrido. Pero si, sólo puedo decir que todo, todo lo que pueda contar hoy aquí es verdad.
Después de que Sam me llevara al cementerio por segunda vez, por fin me di cuenta que lo que me había contado era verdad. Rachel había muerto ese fatídico 16 de septiembre. Pero aún así ella se había quedado conmigo, para asegurarse que no estuviera sola mientras él se recuperaba en el hospital.
Sam… si, él y Rachel tuvieron un accidente ese 16 de Septiembre. Me costó asimilarlo, como era posible que estuvieran juntos en un mismo coche si ni siquiera se conocían? Mientras estábamos allí, delante de su tumba, me contó que se conocieron en el mismo parque donde nos conocimos nosotros dos, justo el día siguiente del accidente. Incluso me describió la ropa que llevaba… unos pantalones ajustados, camiseta blanca de tirantes… su ropa… el tipo de ropa que siempre había llevado Rachel. Me la podía hasta imaginar vestida así y paseando sus estupendas caderas por ese magnífico parque. Era su favorito…
Sam me contó también que lo que más le fascinó de ella era su voz. Ella paseaba tranquilamente por allí, con sus auriculares puestos y susurrando canciones. Él la observaba desde un banco del camino y cuando la escuchó cantar se le plantó delante y se presentó… algo raro de él… no. No le costó ni el más mínimo esfuerzo invitarla a tomar algo, y como ella era igual que yo… agradable y dulce, no rechazó la propuesta a un joven caballero… Pero tal vez ese fue su error. Fiarse de alguien que no conocía. Se quedaron de camino a la cafetería… atrapados en aquel coche, él medio inconsciente, con suerte… pero ella, su corazón se paró allí, justo en la calle Westbury Ct, a unos metros de la cafetería destino.
Intenté no decirle nada mientras me lo contaba, sólo quería asumir todo aquello sin echarle la culpa a nadie. Aunque él fuera el que conducía, ella fue la irresponsable de subirse a un coche con un desconocido, pero que sabía ella que pasaría algo? Así que alejé todo mal pensamiento de todo aquello y me centré en sus palabras.
Después de todo aquello, él había quedado en coma pero su subconsciente se sentía mal por lo sucedido. Rachel le había contado sobre mí, no sé porque, pero lo hizo. Entonces no sé cómo se pusieron en contacto y se prometieron el uno al otro que cuidarían de mí.
Primero, Sam debía conocerme pero estaba en coma, así que de alguna forma, aparecía cada día en el parque, esperando a que yo apareciera por ahí. Rachel, mientras tanto, podía seguir de forma casi humana, yo no había notado, hasta ese día, que había muerto, así que parecía realmente que era de verdad. Menos… en que su piel estaba fría, y cada día lo estaba más. Por eso lo noté el día en que se fue… sin despedirse. Ella hizo que la acompañara a esa audición, falsa, para que yo lo conociera. Parecía todo tan perfecto…
Bueno, así es como lo conocí a él. Luego todo era casi real, hasta que debía marcharse para cuidar a su hermano. Por fin, ahora sé porque cada día a las siete menos cuarto tenía que irse… debía estar junto a su cuerpo, para así poder ayudar cuando despertara, era todo más fácil si estaba junto a él. Cuando me dijo todo aquello entendí porque aquellos días no me contaba nada sobre él. Tenía miedo de contarme la verdad y no le creyera. Sólo debía asegurarse que yo me enamorara de él, y así tener una razón todavía más fuerte para volver a la vida. Y así lo hizo, el 23 de noviembre se despertó. Por eso me dejó allí en el parque, sola. Debía volver al hospital y asegurarse de que todo estaba correcto, para poder luego venir a buscarme... lo que hizo que Rachel desapareciera. Ya había cuidado de mí mientras él estaba luchando por recuperarse, su tiempo aquí ya había acabado...
Estuve días llorando, todo aquello había sido gracias a Rachel, sabía que mi mejor amiga nunca me abandonaría, por eso ayudó a Sam… él era el único que podría protegerme, una segunda oportunidad le vendría bien, así que confió en él.
Ya ha pasado un año de todo aquello. Mañana hará un año que conocí a Sam, y aunque no pueda creerlo estoy feliz. Rachel me ayudó a seguir feliz, sin ella. Pero le estoy tan agradecida por lo que hizo. Ya no me siento sola. Sí, claro… los primeros días me sentía así, me costaba mucho asimilar todo aquello. Pero Sam, siempre me ha animado, nunca me ha dejado sola. Y yo nunca, nunca lo he responsabilizado de la muerte de ella, porque siempre me ha hecho saber...
- Nunca más te sentirás sola. Siempre habrá alguien contigo...
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Siempre habrá alguien contigo. Una historia de
Marta Molina.